Sala de Prensa

13/10/2011

Pasaron tres meses en prisión preventiva y luego la fiscalía decidió no perseverar

Dos amigos fueron formalizados y privados de libertad. Sólo la recuperaron cuando la Fiscalía de Coquimbo decidió no seguir investigándolos, por carecer de antecedentes concretos en su contra. "Tengo una mezcla de rabia y amargura", dijo uno de ellos.

Williams (37) y Juan (30) vivieron una experiencia que les costará superar. Permanecieron tres meses en prisión preventiva y sólo recuperaron su libertad luego de que la Fiscalía de Coquimbo resolviera que no existían pruebas para responsabilizarlos por un delito de robo con violencia.

Todo se inició la noche del 11 de junio en el sector de Tierras Blancas. Pedro Torrejón denunció que dos individuos lo asaltaron y le robaron 4 mil pesos. Poco después, Williams y Juan fueron detenidos en las cercanías por Carabineros.

En la audiencia de control y formalización ambos fueron imputados por robo con violencia, quedando con la medida cautelar de prisión preventiva ya que “representaban un peligro para la sociedad”. Sin embargo, Juan no tiene antecedentes penales y Williams sólo registraba un manejo en estado de ebriedad del año 2000 que fue eliminado.

“Acompañé a Williams a comprar. En el trayecto él tuvo una discusión con una persona, yo me distancié. Nos fuimos y al rato nos detuvo Carabineros. Recuerdo que les exigía que me dijeran por qué me detenían. Sólo en el tribunal supe de toda esta mentira”, relata Juan.

CONDUCTA INTACHABLE Con el apoyo de las familias, la defensora penal Anabel Campo (foto interior) recolectó informes socioeconómicos y laborales que respaldaron la intachable conducta de ambos. “La investigación era compleja, porque no había testigos. Sólo la versión de los imputados de una discusión entre Williams y la supuesta víctima por un dinero que este último le adeudaba”, señala la abogada.

Campo solicitó a la fiscalía citar a declarar a la víctima, quien a su juicio sostenía una versión poco creíble. “La víctima no compareció a varias citaciones y luego presentó una carta informando que se iba a trabajar al norte del país y que no tenía interés en continuar con el caso”, señala.

La defensora solicitó entonces al tribunal la revisión de la prisión preventiva. La audiencia se realizó a mediados de septiembre y en ella la fiscalía se opuso a modificar la drástica medida cautelar, arguyendo que los antecedentes eran contundentes y que se mantenía el “peligro para la sociedad”. Finalmente, el tribunal decidió mantener la prisión preventiva a Williams y dejó en libertad a Juan previo pago de una caución de 400 mil pesos.

Sin embargo, el vuelco en el caso se produjo cuatro días más tarde, cuando el Ministerio Público comunicó al tribunal su decisión de no perseverar en la causa. Es decir, informó que durante la investigación no había reunido antecedentes suficientes como para fundar una acusación contra ambos imputados.

RABIA Y AMARGURA “Tengo una mezcla de rabia y amargura. Nunca pensé vivir una experiencia así, ahora estoy con depresión”, explica Juan al ser consultado sobre esta dramática experiencia.

Agrega que nunca había estado detenido y que lo que más le duele es que en prisión no pudo ver ni tampoco trabajar para el sustento de su hija de casi 3 años. “Estar encerrado es terrible. En la cárcel se ven y viven situaciones duras… Ahora lo único que quiero es tratar de olvidar esto trabajando”, dice emocionado.

En tanto, Williams es más reacio a hablar y sólo se limita a recordar que lloraba mucho cuando su familia lo iba a visitar.

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