Sala de Prensa

28/05/2026

Ante estudiantes de derecho de la Universidad de Chile

Defensora local jefa de Puente Alto expuso causa emblemática en materia de género

“La defensa penal debe reconstruir la historia de las personas a quienes representamos. Debemos investigar, estudiar. Creo que la mejor manera de explicar lo que hacemos es compartirles esta causa”, dijo la abogada al iniciar la charla.

El rol de las defensoras y defensores penales públicos —especialmente en el ámbito de la investigación para formular la estrategia de defensa y la teoría del caso, así como la aplicación del enfoque de género— fue la principal materia expuesta por la defensora local jefa de Puente Alto, Ximena Silva, ante estudiantes de cuarto y quinto año que cursan el ramo de criminología en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile.

La abogada relató su experiencia como defensora pública de Karina Sepúlveda, quien fue imputada, acusada y luego absuelta, y cuya causa se convirtió en emblema de la lucha de las organizaciones de la sociedad civil para visibilizar la violencia que los hombres ejercen contra las mujeres. 

"Quiero mostrarles, a través de esta causa, el trabajo de la defensa penal pública. No cabía duda de que mi representada iba a ser condenada: ante todos se trataba de un veredicto previsible”, explicó.

Según la defensora local jefa, “nuestro rol como defensa es investigar, estudiar y conocer a quienes defendemos. Si ustedes siguen la línea penal, se encontrarán con muchos tipos de casos —de diversa índole— y también con causas como esta, con desenlaces inesperados y emblemáticos para el derecho, como ocurrió con Karina Sepúlveda en 2011", señaló.

DE IMPUTADA A VÍCTIMA
Los hechos de ese caso indicaban que, tras 18 años de convivencia, Karina Sepúlveda había dado muerte a su pareja mientras éste dormía. Sin embargo, en las entrevistas con su representada, Silva fue identificando antecedentes relevantes de los que ni la propia Karina tenía conciencia.

Con esa información, sumada al seguimiento de estudios sobre violencia intrafamiliar y las experiencias de otras y otros colegas -entre otras herramientas-, construyó la tesis de la defensa: aquella que le daba el sustento necesario para buscar la absolución por estado de necesidad exculpante.

A los 15 años, Karina Sepúlveda conoció al que sería su única pareja, con quien tuvo tres hijos. Desde el inicio “vivió una historia de tortura, humillación, menoscabo y golpes, que le dejaron 64 cicatrices en el cuerpo, identificadas por los peritos, porque ni siquiera Karina tenía conciencia de ellas", relató la abogada a los estudiantes.

Agregó que “esa rutina de violencia tuvo un giro cuando su pareja agredió a uno de sus tres hijos. Esa noche Karina no pudo dormir. Tenía que salvar a su hijo, no podía darle la misma vida. Fue entonces cuando disparó en la cabeza al padre de sus hijos, llamó a Carabineros y confesó”.

LOS FUNDAMENTOS
Karina debió enfrentar dos juicios antes de ser absuelta. En cada uno de ellos, su defensora pública invocó la eximente de estado de necesidad exculpante, es decir ejecutar una acción destinada a evitar un “mal grave para su persona, su derecho o los de un tercero”.

Ximena Silva argumentó que, en este caso, la eximente de responsabilidad penal estaba arraigada en una vida marcada por violencia física y verbal que, además, se estaba extendiendo a sus hijos.

“La causa duró dos años. A medida que pasó el tiempo, más organizaciones de mujeres se sumaron para visibilizar la situación de Karina, convirtiéndola en un emblema de la defensa de las mujeres víctimas de violencia. Su absolución… verla hoy con sus hijos… Trabajar para que la justicia sea más equitativa y accesible, para que las personas sean respetadas en sus derechos y reciban una sentencia acorde, y para que la privación de libertad no sea la única respuesta del sistema: esa es nuestra pega”, concluyó.

 

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