Sala de Prensa

03/09/2013

Proyecto Inocentes:

Un gran aporte para el mejoramiento del sistema de justicia criminal chileno

Columna pubicada en El Mercurio Legal, escrita por Mauricio Duce, abogado, académico y miembro del comité editorial del programa Inocentes.

Por Mauricio Duce,
Académico y miembro Comité Editorial Proyecto Inocentes

El pasado martes 27 de agosto fue lanzado en un seminario organizado por la Defensoría Penal Pública el denominado Proyecto Inocentes (www.proyectoinocentes.cl). El proyecto se ha planteado como objetivo identificar casos de personas inocentes que han sido objeto de persecución penal producto de errores de funcionamiento del sistema causando con ello perjuicios importantes a las mismas, por ejemplo, privaciones de libertad extendidas en el tiempo u otras. Esto con el propósito de generar consciencia y debate a nivel nacional sobre un conjunto de prácticas y diseños institucionales que podrían favorecer que en nuestro país personas inocentes sufran consecuencias graves como producto de ser objeto de persecuciones penales que no debieron seguirse adelante o que, al menos, debieran haber permitido discriminar su inocencia en forma más temprana.

El proyecto también pretende constituir un espacio de reivindicación de estas personas a quienes les ha correspondido soportar las consecuencias del mal funcionamiento de nuestro sistema de justicia penal y que no necesariamente van a ser reparadas adecuadamente debido a las limitaciones que nuestros sistemas de compensación tienen en las reglas vigentes. Si bien el proyecto ha sido liderado por la Defensoría Penal Pública, ellos han invitado a personas externas a participar, dentro de las cuáles he tenido el honor de hacerlo como parte del comité editorial que selecciona los casos.

Hasta el momento el proyecto ha identificado 29 casos en los que es posible observar nuestro sistema de justicia penal está lejos de ser infalible. No se trata exclusivamente de casos en los que se haya producido una condena como en proyectos similares en el ámbito comparado. No obstante lo anterior, en todo ellos se presentan uno o más causas identificadas como factores que regularmente influyen en la producción de condenas erróneas. En efecto, la literatura comparada, especialmente en el mundo anglosajón, se ha preocupado de manera intensa por estudiar este fenómeno en los últimos 20 años.

Así, se han identificado seis factores principales que incidirían en la producción de errores: (1) problemas con la identificación ocular de imputados que son mucho menos confiable de lo que se cree; (2) uso de prueba pericial de baja calidad o confiabilidad que lleva a formarse convicción errada de la culpabilidad de un inocente; (3) uso de confesiones falsas obtenidas por medio de malos procedimientos policiales; (4) uso de testigos mentirosos o poco confiables que el sistema no es capaz de detectar; (5) mal trabajo de las agencias de persecución penal que lleva en algunos casos a realizar prácticas reñidas con la ley (por ejemplo ocultar evidencia) o en otros más comunes a enfocarse en un sospechoso y descartar evidencia que incriminaría a otros o que mostraría la inocencia del imputado; e, (6) inadecuada representación legal de los imputados que, por desconocimiento de la ley o incumplimiento de deberes profesionales básicos, no hacen una defensa en serio que sea capaz de cuestionar ante los tribunales que se han presentado alguno de los factores enumerados previamente y que, por tanto, no debiera condenarse a un inocente.

Si bien se trata de factores que pueden ser analizados separadamente, los estudios indican que es bastante común en los casos de condenas erróneas acreditados que concurran varios al mismo tiempo. Desde esta perspectiva los errores del sistema suelen no ser producto de una causa o factor. Las investigaciones también permiten mostrar que detrás de cada uno de estas causas o factores hay razones complejas de diseño institucional, incentivos y prácticas que explican su desarrollo. Por lo mismo, no se tratan simplemente de problemas de personas individuales sino más bien de causas de orden estructural de funcionamiento de los sistemas de justicia penal. Por lo mismo, para su superación también se requiere voluntad de intervenir en cuestiones de esa magnitud.

Los casos seleccionados en el Proyecto Inocentes muestran como varios de estos problemas se dan habitualmente en nuestro sistema y cómo efectivamente muchos de ellos comparecen al mismo tiempo en los casos que han sido seleccionados. Estos 29 casos constituyen con alto grado de probabilidad sólo la punta del iceberg de un problema que es más extendido del que pudiéramos pensar y que es necesario comenzar a investigar con mayor profundidad y discutir con más intensidad. La página web del proyecto constituye un recurso muy valioso para estos efectos. En ella se han documentado los casos seleccionados y su revisión permitirá al lector conocer con más detalle los problemas que en cada uno se presentaron. También existen diversos documentos asociados a cada caso, materiales para conocer mejor el problema de los errores del sistema, recomendaciones de mejoras de prácticas para evitarlos, videos con testimonios de las personas que han sufrido casos de error, entre otros. En suma, un gran aporte para iniciar un debate que recién comienza en nuestro país.

Es de esperar que los distintos actores del sistema (incluyendo a policías, fiscales, jueces, defensores, peritos, abogados privados, etc.) no vean en esta iniciativa un intento por responsabilizar o buscar culpables de los errores producidos en los casos concretos, sino más bien un esfuerzo por poner el tema en el debate público y una convocatoria a todos para iniciar un diálogo que permita la mejora de nuestro sistema.

El nuevo proceso penal lleva ya cerca de 13 años de funcionamiento desde su puesta en marcha en las primeras regiones en las que se implementó. A esta altura es evidente que todos quienes participamos en él debemos tener una mirada crítica que permita corregir aspectos de su funcionamiento y promover mejoras que aumentan su calidad de trabajo. En este escenario, quedarse en la “pelea chica” de quien es más o menos responsable no es algo fructífero. El llamado es entonces tener altura de miras y aprovechar la oportunidad que un proyecto de esta naturaleza ofrece para que en algunos años más todos podamos afirmar que producto de un trabajo serio nuestro sistema ha minimizado la posibilidad de cometer errores graves.

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